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infoinfusion 7 agosto, 2017 | Hace 6 años

Obsoleto combate a ciberdelitos
Contrapesos / Víctor Montenegro
En nuestro país somos ya un total de 70 millones de internautas. Los equipos móviles se han convertido en el medio de conexión a Internet que preferimos usar los mexicanos, tanto así que, si bien ocho de cada diez ciudadanos usan conexiones Wi-Fi contratadas, el 61 por ciento cuenta con planes de datos según estadísticas del estudio: “Hábitos de los Internautas en México” realizado meses atrás por la Asociación de Internet.

El despunte de dichos niveles de conectividad digital en los últimos años, han dado paso a un incremento en las innovaciones tecnológicas y la migración de transacciones a las plataformas en línea; la mayor parte de ellas, son aplicaciones específicas para los llamados “gadgets”, con los que los usuarios hemos obtenido la capacidad de consultar e intercambiar información de forma inmediata.
No hay duda que han sido grandes los beneficios y mucho se han simplificado nuestras vidas, sin embargo hoy más que nunca, estamos todos también altamente expuestos a ser víctimas de los delitos cibernéticos
En ese sentido México enfrenta los ciberdelitos con una ley obsoleta que data de hace 18 años. En contraparte, a la par del uso de las redes sociales han aumentado exponencialmente los fraudes, el acoso, las ciberamenazas y todo tipo agresiones a ciudadanos comunes y corrientes, sin que se escapen incluso personajes de la vida pública.
Especialistas en estos temas consideran que falta rigor en el país para poder detener estos crímenes. El anonimato de muchos usuarios en tan utilizados espacios de socialización y una legislación anticuada, son parte del entorno que amenaza también la seguridad y privacidad de periodistas, quienes somos víctimas de ataques virtuales y reales a medida en que se popularizan más las redes sociales.
Si bien es cierto que las autoridades han desplegado algunas estrategias para combatir la problemática, no es del desconocimiento de la sociedad que muchas de las agresiones en el ciberespacio provienen de entes públicos hacía los comunicadores, que aunque difíciles de comprobar, ocupan los primeros lugares en cuanto a los distintos tipos de ataques en contra de periodistas.
Lo peor del caso es que aun cuando las amenazas en Internet han aumentado a pasos agigantados, el tema solamente es reconocido cuando los involucrados son personajes de la vida pública y poco, muy poco, se escucha sobre las amenazas que cotidianamente reciben ciudadanos comunes.
Uno de los esfuerzos de los gobiernos es la creación de unidades locales que combatan los ciberdelitos. Luego de una reunión celebrada durante el pasado mes de abril a nivel federal, los Estados se comprometieron a instalar policías cibernéticas. Como resultado Durango es uno los pioneros en contar ya con una unidad de este tipo formalmente establecida, sin embargo por el momento tiene como único propósito la prevención.
El problema es que aunado a una ley federal estancada en comparación a la rapidez con la que fluye y avanza la tecnología, las entidades federativas carecen de legislación en el plano local para atacar los ciberdelitos. Esto limita de manera considerable el nivel de acción de las policías cibernéticas para perseguir y penalizar el cibercrimen.
Mientras no se logre llenar los huecos legales, poco se podrá hacer en el combate frontal a este tipo de delitos. Los expertos consideran la necesidad de que exista una fiscalía especializada en la PGR y que esto se replique a nivel estatal, para poder así dar un seguimiento penal a cada uno de los casos que sean denunciados.
EN LA BALANZA.- Las autoridades mexicanas no cuentan con la capacitación suficiente para combatir el cibercrimen, a pesar de que existen cuerpos policiales supuestamente especializados, como las policías cibernéticas federal y sus versiones estatales. En su caso, sus facultades son muy limitadas; en su mayor parte se dedican a hacer patrullajes en Internet.
CERROS SECOS Y PELONES… En Gómez Palacio a la primera regidora, Isabel Charles Alvarado, no se le retuvo contra su voluntad en el despacho de la presidencia ni se le pidió dejar el cargo que además es irrenunciable, sino que únicamente se le llamó para cuestionarle su desempeño e invitarla a sumarse a la dinámica de trabajo que encabeza la alcaldesa, Leticia Herrera.
Twitter: @Vic_Montenegro
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