infoinfusion 7 junio, 2023 | Hace 3 años
En la frontera entre Colombia y Venezuela, se ha descubierto una fosa común donde se han hallado múltiples restos humanos.

El descubrimiento fue realizado por una entidad humanitaria colombiana siguiendo las indicaciones de Salvatore Mancuso, excomandante de los disueltos paramilitares de derecha.
Mancuso, quien actualmente cumple una condena en Estados Unidos por narcotráfico, proporcionó coordenadas que llevaron al hallazgo de los cuerpos en el municipio de Juan Frío, a menos de un kilómetro de la frontera venezolana.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), tribunal encargado de juzgar los crímenes más graves del conflicto colombiano, confirmó el descubrimiento de la fosa común. Según Roberto Vidal, presidente de la JEP, se llevará a cabo una investigación exhaustiva para tratar de identificar los cadáveres encontrados.
Aunque no se proporcionó una cifra exacta, se estima que se trata de múltiples restos humanos que fueron enterrados en los alrededores de Juan Frío.
Salvatore Mancuso, quien dejó las armas en 2006 como parte de un acuerdo de paz, ha denunciado malos tratos y torturas en prisión para evitar revelar la verdad sobre las relaciones entre políticos importantes y los paramilitares.
Recientemente, a través de una videoconferencia desde su lugar de detención en Estados Unidos, Mancuso solicitó ayuda para encontrar más de 200 cadáveres de sus víctimas enterradas en Venezuela.
La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) está trabajando en coordinación con autoridades diplomáticas para llevar a cabo una búsqueda transfronteriza.
El conflicto armado que ha afectado a Colombia durante más de seis décadas ha dejado una devastadora cifra de desapariciones forzadas. Según la UBPD, se estima que alrededor de 100.000 personas fueron víctimas de esta terrible práctica.
Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo paramilitar al que pertenecía Mancuso, sembraron el terror en su lucha contra la insurgencia, perpetrando masacres y persiguiendo a políticos, campesinos y líderes comunitarios que supuestamente tenían vínculos con organizaciones de izquierda.
Estas acciones violentas han dejado una huella profunda en la historia de Colombia, superando incluso las cifras de desapariciones registradas durante las dictaduras en Argentina, Brasil y Chile en el siglo XX.