infoinfusion 20 agosto, 2023 | Hace 2 años
En un esfuerzo por afrontar la creciente llegada de migrantes, Nueva York inauguró hoy su mayor centro de acogida para recién llegados.

Este nuevo refugio, denominado Centro de Ayuda y Respuesta de Emergencia Humanitaria de la Isla Randall (HERRC), se encuentra ubicado en la Isla de Randall, en Manhattan, y ha sido adaptado en un campo de fútbol.
Con cuatro carpas climatizadas que alojan camas para dos mil personas, junto con instalaciones de ducha y baño cercanas, el HERRC está diseñado para albergar a adultos solteros, mayoritariamente hombres. Dada la creciente afluencia de personas, se ha iniciado la construcción de una carpa adicional para ampliar su capacidad a 3.000 individuos.
Además, el centro brinda servicios de atención médica, pruebas de COVID-19 y tuberculosis, así como comidas las 24 horas y servicios de lavandería.
La apertura de este centro representa un alivio inmediato para los recién llegados, aunque no se considera una solución a largo plazo para la situación migratoria en la ciudad. Según Christina Farrell, subcomisionada de la Oficina para el Manejo de Emergencias, “nos está dando un pequeño respiro para los próximos días”.
Esta medida sigue a la apertura reciente de un albergue para mil hombres en el estacionamiento de un hospital psiquiátrico en desuso por parte de la Administración del alcalde Eric Adams. Desde 2022, Nueva York ha acogido a más de 100,000 migrantes, de los cuales 60,000 están bajo su cuidado, proporcionándoles refugio, alimentación, atención médica y educación infantil.
A pesar de los llamados de ayuda económica y permisos de trabajo para los migrantes dirigidos al Gobierno del presidente Joe Biden, el alcalde Adams no ha obtenido una respuesta satisfactoria. Esta situación ha llevado a Nueva York a abrir 202 centros de emergencia en los últimos años y a implementar medidas como limitar la estancia en los albergues a 60 días, con el objetivo de fomentar la búsqueda de vivienda.
Adams también eliminó el requisito de dos meses de estancia en refugios para acceder a la ayuda para el alquiler de apartamentos. Se estima que esta crisis humanitaria costará a la ciudad alrededor de 12,000 millones de dólares en tres años.