infoinfusion 26 octubre, 2023 | Hace 2 años
El Tribunal Supremo de Japón emitió un fallo histórico al declarar inconstitucional una ley a nivel nacional que exigía la esterilización de individuos que buscaban cambiar legalmente su género después de someterse a una operación de cambio de sexo.

Este veredicto marcó un hito en el país y fue acogido con satisfacción por varias organizaciones internacionales, como la Corte Europea de Derechos Humanos, la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero y expertos de la ONU, quienes habían denunciado la discriminación y la violación de los derechos humanos que conllevaba este requisito.
Aunque la decisión fue celebrada por grupos defensores de los derechos humanos, hubo cierta decepción por parte de la comunidad transgénero y sus aliados, ya que los jueces también solicitaron que un tribunal inferior revisara otra cláusula de la ley. Esta cláusula requería que los órganos genitales de las personas que deseaban cambiar de sexo se asemejaran a los del sexo opuesto. El demandante, una mujer transexual menor de 50 años, expresó su decepción por el aplazamiento de la decisión sobre esta cláusula.
Este fallo del Tribunal Supremo, que marca la duodécima vez desde 1945 que se considera inconstitucional una disposición legal en Japón, ejercerá presión sobre el Parlamento nacional para que revise la ley sobre personas transgénero. Es importante destacar que la normativa vigente en Japón, en vigor desde 2004, no solo requería la esterilización, sino que también prohibía el matrimonio de las personas que cambiaban legalmente de género y dejaba en un limbo legal la relación de los padres transgénero con sus hijos.
Además, la ley establecía la necesidad de la aprobación de dos o más médicos para la operación. Hasta 2022, alrededor de 11,919 personas habían logrado cambiar legalmente su género en Japón, según datos judiciales.
A pesar de algunos avances en derechos de minorías sexuales a nivel local en Japón en años recientes, el país sigue rezagado en comparación con otras naciones desarrolladas en este aspecto. Japón, como el único miembro del G7 que no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, todavía tiene un camino por recorrer en la lucha por la igualdad y los derechos de la comunidad LGBTQ+.