infoinfusion 8 julio, 2024 | Hace 2 años
Defensores comunitarios y analistas denuncian que la violencia en la Montaña y Costa Chica de Guerrero es parte de una estrategia estatal en connivencia con el crimen organizado.
Según Sergio Ocampo Arista, periodista y defensor de derechos humanos, el Estado mexicano utiliza tácticas de contrainsurgencia similares a las de los años setenta para infundir terror y desarticular a los pueblos rebeldes.

Esta violencia, aseguran, no es un fenómeno reciente, sino una continuidad de la represión ejercida desde la lucha de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, pasando por eventos como Ayotzinapa y los asesinatos de líderes sociales.
Los defensores comunitarios proponen que los cuatro niveles de gobierno (comunitario, municipal, estatal y federal) deben acercarse a las comunidades para entender sus necesidades y sufrimientos, en lugar de mantener su ausencia. Félix Galeana Neri, fundador de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), destaca tres etapas de la presencia del crimen en la región, y subraya la importancia de sistemas de justicia comunitaria que históricamente han protegido estas zonas. Sin embargo, menciona que el gobierno ha infiltrado y dividido estos sistemas, lo que ha facilitado la penetración de grupos delincuenciales.
La población de la Montaña y Costa Chica, compuesta por comunidades Nahua, Ñuu savi y Mé phááá, se ha caracterizado por su resistencia contra las mineras, la defensa de sus ríos y la preservación de sus lenguas y manifestaciones culturales. A pesar de su alto grado de marginación, estos pueblos siguen organizándose y luchando contra las amenazas externas, ya sean empresas transnacionales o el crimen organizado. Galeana Neri recalca la necesidad de que las autoridades escuchen y atiendan las verdaderas causas de la violencia en estas regiones para encontrar soluciones duraderas.