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infoinfusion 8 enero, 2024 | Hace 2 años

Dificultades en labores de ayuda por nieve y frío tras el terremoto en Japón

Las adversas condiciones climáticas de frío y nevadas se convierten en un obstáculo desafiante para las labores de socorro tras el terremoto que azotó Japón el día de Año Nuevo, incrementando el número de fallecidos a 161 personas.

A pesar de los esfuerzos de los equipos de asistencia, más de 2.000 individuos permanecen incomunicados y miles carecen de servicios básicos como electricidad, agua y alimentos, mientras se refugian en albergues de emergencia en la región central de Ishikawa.

La nevada obstaculiza los esfuerzos de socorro y complica la situación en la península de Noto, la zona más afectada por la tragedia. Los daños en infraestructuras y carreteras limitan el acceso de los equipos de ayuda, manteniendo a miles de personas en refugios o sin acceso a servicios básicos. A una semana del terremoto de magnitud 7,6 del 1 de enero, el Gobierno central aún no puede realizar una evaluación completa de los estragos causados por el sismo, principalmente en las localidades de Wajima y Suzu, las más perjudicadas, donde se concentran la mayoría de los fallecidos y desaparecidos.

La situación empeora con miles de hogares sin agua ni electricidad. Cerca de 15.000 viviendas carecen de agua, más de 14.000 están sin luz y aproximadamente 18.000 personas siguen refugiadas en más de 200 albergues. Además, se estima que alrededor de 10.000 habitantes permanecen en centros de evacuación. Las nevadas persistentes, que han acumulado hasta 13 centímetros de nieve en algunas zonas, junto con las temperaturas bajo cero, preocupan al Gobierno por el aislamiento de más de 2.000 personas en Ishikawa. Ante esta situación, se contempla la entrega de alimentos a pie en diversas áreas afectadas, mientras las autoridades advierten sobre el riesgo de deslaves en la península de Noto debido a las continuas nevadas.

Este terremoto ya es considerado el más mortal en Japón desde el devastador suceso de 2011, con un saldo de más de 20.000 muertos por un tsunami desencadenado por un temblor de magnitud 9 y el desastre nuclear de Fukushima. La falta de agua potable y saneamiento tras una semana del desastre actual agrava las condiciones higiénico-sanitarias, planteando desafíos adicionales para las autoridades y los equipos de ayuda.

Con información de AFP

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