infoinfusion 27 mayo, 2024 | Hace 2 años
Concepción Alejo, de 43 años, representa a millones de trabajadoras invisibles en México. Desde hace 26 años, limpia las casas y cría a los hijos de familias adineradas en Ciudad de México.
Esta realidad refleja las divisiones de género y clase arraigadas en el país, donde aproximadamente 2.5 millones de personas, mayoritariamente mujeres, trabajan en servicio doméstico.

Aunque el gobierno actual ha implementado reformas para proteger los derechos de las empleadas domésticas, como la ley histórica de 2019 que garantiza derechos básicos, la situación sigue siendo precaria. Muchas trabajadoras sufren bajos salarios, abusos y largas jornadas laborales, describiendo sus condiciones como “esclavitud moderna”.
El próximo 2 de junio, México podría elegir a su primera presidenta, generando esperanzas entre las empleadas domésticas de un cambio significativo en su situación laboral. Tanto Claudia Sheinbaum como Xóchitl Gálvez, candidatas a la presidencia, han prometido abordar la violencia contra las mujeres y cerrar la brecha salarial de género.
Sin embargo, a pesar de estos avances políticos, muchas trabajadoras como Alejo y madres solteras como Claudia Rodríguez, luchan diariamente por sus derechos y por mantenerse a flote en un sistema que sigue siendo desigual y discriminatorio hacia las mujeres trabajadoras. La elección de una presidenta podría representar un paso importante hacia la igualdad de género en un país marcado por la desigualdad y la violencia contra las mujeres.